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PASTOR JUAN MANUEL TAMAYO

Predica Domingo 17/11/2013

Consideremos la lectura en el libro de  Números 25: 1-13  “Mientras los israelitas acampaban en Sitín, comenzaron a prostituirse con las mujeres moabitas,  las cuales los invitaban a participar en los sacrificios a sus dioses. Los israelitas comían delante de esos dioses y se inclinaban a adorarlos .Esto los llevó a unirse al culto de Baal Peor. Por tanto, la ira del Señor se encendió contra ellos.Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Toma a todos los jefes del pueblo y ahórcalos en mi presencia a plena luz del día, para que el furor de mi ira se aparte de Israel.» Moisés les ordenó a los jueces de Israel: «Matad a los hombres bajo vuestro mando que se hayan unido al culto de Baal Peor.» Mientras el pueblo lloraba a la entrada de la Tienda de reunión, un israelita trajo a una madianita y, en presencia de Moisés y de toda la comunidad israelita, tuvo el descaro de presentársela a su familia.  De esto se dio cuenta el sacerdote Finés, que era hijo de Eleazar y nieto del sacerdote Aarón. Finés abandonó la asamblea y, lanza en mano,  siguió al hombre, entró en su tienda y atravesó al israelita y a la mujer. De este modo cesó la mortandad que se había desatado contra los israelitas. Con todo, los que murieron a causa de la plaga fueron veinticuatro mil. El Señor le dijo a Moisés: «Finés, hijo de Eleazar y nieto del sacerdote Aarón, ha hecho que mi ira se aparte de los israelitas, pues ha actuado con el mismo celo que yo habría tenido por mi honor. Por eso no destruí a los israelitas con el furor de mi celo. Dile, pues, a Finés que yo le concedo mi pacto de comunión,  por medio del cual él y sus descendientes gozarán de un sacerdocio eterno, ya que defendió celosamente mi honor e hizo expiación por los israelitas.»

Vemos en este relato la infidelidad de los hijos de Israel  cuando se inclinaron al pecado, y la intervención de Dios al sentir celos por su pueblo escogido. Los Israelitas comenzaron a unirse con mujeres extranjeras cayendo en fornicación,  mezclándose con gente que no les convenía y que los llevaron luego a adorar a dioses paganos. El primer pecado entonces fue la fornicación y luego la idolatría. No obstante los líderes de Israel notaron lo que sucedía pero se desentendieron de la situación, no estorbaron el pecado y esto trajo mortandad al pueblo.

Si Dios no es la prioridad en tu vida, entonces eres un idolatra. Dale el primer lugar a Dios, el desea que le adores y le reconozcas en todo tiempo, que te rodees de gente que te bendiga. Tus mejores amigos deben ser gente de luz, no de tinieblas. No te dejes influenciar por otros a pecar como lo hicieron los Israelitas, no le des la espalda a Dios para que no venga la maldición a tu vida. Si quieres andar en bendición debes honrar a Dios en todas las cosas, porque cuando te apartas del pecado la bendición fluye en abundancia.

No hay maldición sin causa. Debemos actuar en contra de lo malo, librar de la maldición a los que nos rodean estorbándoles para que no caigan en pecado. No permitas que tus hijos hagan lo malo. Los líderes de Israel no estorbaron el pecado de sus hijos y por esa razón vino la maldición sobre el pueblo, y ellos fueron ahorcados a plena luz del día por no intervenir al ver el pecado. Si estas en un ambiente donde se hace lo malo, debes pararte con actitud firme en contra de eso, Dios te levanta cuando te apartas de gente perversa, camina en santidad haciendo lo correcto. Eres responsable cuando conoces la verdad  y no la enseñas, por ser luz tienes mayor responsabilidad.

Se radical y sal de la maldición. Aun viviendo las consecuencias del pecado, un israelita insistió en hacer lo malo, pero se levanto Fines y lo mato y así se acabo con la maldición que había caído sobre el pueblo de Israel. El deseo de Fines lo hizo actuar radicalmente. Dios es santo y no aprueba lo malo, por eso es necesario que cortes ya los hábitos que no te bendicen, échalos de un lado y sácalos de tu vida. Se radical no aceptes el pecado, el que prefiere andar en lo bueno Dios lo bendice. Sal de la maldición del pecado y camina en la bendición de Dios.

¿Qué estás dispuesto a hacer por tu bendición?  Haz lo que sea necesario para honrar a Dios, no importa el sacrificio que tengas que hacer. Lo que te perturba y te arruina sácalo de tu vida, la bendición que viene para tu vida es tan grande que no puede esperar. No importa cuánto pecado haya a tu alrededor, si te decides a ser Santo la maldición no te alcanza.

 En tus manos está que se detenga la maldición, y que la Bendición alcance a tus generaciones.

(Salmos 106:30-31 “Entonces se levantó Finees e hizo juicio, y se detuvo la plaga; y le fue contado por justicia de generación en generación para siempre.” Por tu causa tu familia puede ser bendecida. Camina en lo bueno y esa bendición alcanzara a tu generación. Se valiente y radical, sal de la maldición y entra en un Pacto de Paz con Dios, caminando en Bendición y prepárate para ver la gloria de Dios en tu vida.
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